Congreso de Jóvenes Investigadores: 250 años de vecindad conflictiva: las relaciones entre Estados Unidos y América Latina desde 1776 hasta 2026

Analizan 250 años de relaciones entre Estados Unidos y América Latina desde una perspectiva interamericana

 

El Congreso Internacional de Jóvenes Investigadores reúne en el CUCSH distintas miradas sobre una historia marcada por tensiones, migraciones, intercambios culturales y transformaciones sociales

 

Las relaciones entre Estados Unidos y América Latina no caben en una sola historia. A lo largo de 250 años, los vínculos entre ambas regiones han transitado por conflictos, intervenciones y profundas desigualdades, pero también por migraciones, intercambios culturales, movimientos sociales, expresiones artísticas y distintas formas de solidaridad. Recuperar esa diversidad de experiencias es el propósito del Congreso Internacional de Jóvenes Investigadores, que se desarrolla en el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH) de la Universidad de Guadalajara.

 

Bajo el eje “250 años de vecindad conflictiva: una mirada a las relaciones entre Estados Unidos y América Latina”, el encuentro académico reúne durante tres días a jóvenes investigadoras e investigadores, así como a especialistas de distintas generaciones, para revisar desde una perspectiva interamericana los procesos que han dado forma a las relaciones hemisféricas desde 1776 hasta la actualidad.

 

La propuesta parte de una premisa: comprender esta historia exige mirar más allá de los episodios de confrontación política. Las migraciones, las expresiones culturales, las luchas sociales, las apropiaciones, las resistencias y las redes de colaboración también forman parte de una relación que ha transformado a las sociedades de ambos lados de la frontera.

 

Durante la inauguración, la doctora Rocío Calderón García, secretaria académica del CUCSH, quien acudió en representación de la rectora del Centro Universitario, doctora Dulce María Zúñiga Chávez, reconoció la importancia de que la Universidad de Guadalajara sea nuevamente sede de este espacio de reflexión.

 

Destacó la colaboración del Centro Maria Sibylla Merian de Estudios Latinoamericanos Avanzados (CALAS) y del Instituto Histórico Alemán, instituciones organizadoras de esta sexta edición, y señaló que la continuidad del congreso da cuenta de un compromiso compartido con la formación de nuevas generaciones interesadas en estudiar las relaciones entre Estados Unidos y América Latina.

 

La doctora Calderón García señaló que revisar dos siglos y medio de historia implica reconocer las asimetrías, tensiones e intervenciones que han caracterizado estos vínculos, pero también identificar las aportaciones de las sociedades latinoamericanas a la vida social y cultural estadounidense.

 

Ante los desafíos que plantea el escenario geopolítico contemporáneo, consideró fundamental que las universidades propicien espacios para analizar estas relaciones desde diversas disciplinas y, sobre todo, desde una mirada que permita comprender la interacción entre las sociedades y no únicamente las decisiones de los gobiernos.

 

En ese sentido, subrayó que la investigación académica se fortalece cuando existe intercambio entre generaciones. El congreso, explicó, permite que jóvenes especialistas compartan sus preguntas y hallazgos con investigadoras e investigadores de mayor trayectoria, creando un diálogo en el que la experiencia acumulada y las nuevas perspectivas puedan encontrarse.

 

La maestra Olivia Maisterra Sierra, secretaria académica de CALAS sede México, destacó que uno de los propósitos centrales del encuentro es generar condiciones para que distintas voces, trayectorias y generaciones puedan dialogar.

 

Explicó que, desde CALAS, se parte de la idea de que el conocimiento no se produce de manera aislada ni comienza de cero con cada generación. Por el contrario, su construcción requiere entrelazar experiencias, revisar críticamente aquello que se recibe y permitir que las nuevas generaciones transformen ese legado a partir de sus propias preguntas.

 

Para la académica, este intercambio resulta especialmente relevante ante los problemas que enfrentan actualmente las ciencias sociales y las humanidades, debido a que muchos de los desafíos contemporáneos rebasan las fronteras de una sola disciplina o generación.

 

Durante los tres días del programa, jóvenes investigadores presentarán sus trabajos y dialogarán con académicas y académicos de mayor experiencia, con la intención de que ese encuentro trascienda la simple transmisión de conocimientos y permita construir nuevas preguntas sobre las relaciones interamericanas.

 

La propuesta reconoce que ningún campo del conocimiento puede, por sí solo, explicar la complejidad de los vínculos entre Estados Unidos y América Latina. De ahí la importancia de incorporar miradas provenientes de la historia, la política, las ciencias sociales, las humanidades, el arte y la cultura.

 

En su intervención, la doctora Melissa Amezcua Yepiz, profesora investigadora del CUCSH, explicó que el congreso surgió también de la necesidad de comprender con mayor perspectiva histórica algunas de las transformaciones y preocupaciones que atraviesan el presente.

 

Más que limitarse a explicar las circunstancias actuales, señaló, el encuentro busca establecer conexiones entre pasado, presente y futuro, para identificar de dónde provienen algunos de los procesos que hoy generan inquietud y, a partir de ello, abrir nuevas posibilidades de reflexión.

 

La agenda académica se articula en seis ejes temáticos. El primero está dedicado a la política exterior estadounidense y sus repercusiones en América Latina; el segundo aborda las migraciones latinoamericanas y sus efectos sociales y políticos en Estados Unidos.

 

Un tercer eje se concentra en los movimientos contrahegemónicos surgidos en América Latina y Estados Unidos, mientras que otro analiza las relaciones interamericanas a través de la literatura, el arte y la música, expresiones que también han servido para representar, cuestionar y reinterpretar los vínculos entre ambas regiones.

 

El programa incorpora además discusiones sobre igualdad, pluralidad, derechos y democracia, así como un eje dedicado a los movimientos contemporáneos afrodiaspóricos, cuyas experiencias permiten ampliar la mirada sobre las transformaciones sociales y políticas del continente.

 

A estas perspectivas se suman las aportaciones de movimientos indígenas y feministas, con el propósito de incorporar voces y experiencias que durante mucho tiempo quedaron al margen de las narrativas tradicionales sobre las relaciones hemisféricas.

 

Por su parte, el doctor Jaime Preciado Coronado, director de CALAS, planteó que el desafío actual de las ciencias sociales consiste en avanzar del diagnóstico de las múltiples crisis contemporáneas hacia la identificación de los actores y procesos capaces de abrir nuevos horizontes.

 

Explicó que CALAS ha buscado fortalecer una mirada que permita reconocer las transformaciones aceleradas de la sociedad y comprenderlas desde un pensamiento capaz de responder a las características de la época.

 

En esta perspectiva, añadió, resulta necesario prestar atención a las emergencias sociales y a las propuestas de quienes están construyendo nuevas formas de participación y organización. El objetivo no es únicamente identificar los problemas, sino observar también las respuestas que surgen frente a ellos.

 

El doctor Preciado Coronado destacó que el congreso tiene un carácter transdisciplinario, por lo que busca poner en conversación distintas ciencias y formas de conocimiento. Esta característica permite ampliar la comprensión de fenómenos que, por su complejidad, no pueden analizarse desde una sola perspectiva.

 

El Congreso Internacional de Jóvenes Investigadores es coordinado por CALAS, en cooperación con el Instituto Histórico Alemán y la Universidad de California, Berkeley, y representa un espacio para que nuevas generaciones de especialistas presenten sus investigaciones y dialoguen con académicas y académicos de distintas trayectorias.

 

A la discusión científica se suma la colaboración con el Museo de las Artes de la Universidad de Guadalajara, iniciativa que busca establecer puentes entre la investigación y la creación artística, ampliando las posibilidades de encuentro entre conocimiento, cultura y sociedad.

 

Más que reconstruir una historia exclusivamente marcada por los desencuentros, el congreso propone observar los múltiples caminos que han mantenido vinculadas a América Latina y Estados Unidos durante los últimos 250 años.

 

Es una historia atravesada por conflictos y desigualdades, pero también por desplazamientos humanos, intercambios culturales, resistencias, solidaridades y formas de creación que han transformado a las sociedades de ambas regiones.

 

A dos siglos y medio de 1776, volver la mirada hacia ese pasado desde la universidad permite comprender las raíces de algunos de los desafíos actuales y, al mismo tiempo, reconocer que las relaciones interamericanas no han sido construidas únicamente desde las instituciones políticas. También han sido moldeadas por las sociedades, sus movimientos, sus culturas y sus propias formas de imaginar el futuro.

 

En ese encuentro entre memoria y presente, el Congreso Internacional de Jóvenes Investigadores abre un espacio para que las nuevas generaciones de especialistas aporten otras preguntas, enfoques y herramientas para comprender una relación que continúa transformándose y cuyo futuro permanece abierto a nuevas formas de diálogo entre Estados Unidos y América Latina.

 

Atentamente

“Piensa y Trabaja”

“40 años de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara”

Zapopan, Jalisco, 23 de septiembre de 2026

Escrito por: Abraham Mendoza
Fotografía: Fabian Robles
Fuente: CUCSH