La libertad de expresión: entre el daño moral y los desafíos de la era digital en el CUCSH
En un contexto global marcado por la inmediatez de la información, la digitalización de la vida pública y la constante confrontación de ideas, la libertad de expresión se reafirma como uno de los pilares esenciales de las sociedades democráticas. No obstante, su ejercicio también abre interrogantes sobre sus límites, particularmente cuando entra en tensión con derechos como el honor, la privacidad y la dignidad. Bajo esta premisa, el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH) fue sede de la conferencia “Daño moral y libertad de expresión”, un espacio de reflexión académica y jurídica que convocó a especialistas, docentes y estudiantes.
El evento, realizado en el Auditorio Dr. Adalberto Ortega Solís, fue organizado por la División de Estudios Jurídicos, el Departamento de Derecho Público y la Academia de Derechos Humanos. En el presídium participaron la Carla Fabiola Vega Ruiz, directora de la División de Estudios Jurídicos; la Esperanza Loera Ochoa, presidenta de la Academia de Derechos Humanos; y el Raúl Padilla Padilla, jefe del Departamento de Derecho Público. La ponencia central estuvo a cargo del Norberto Alejandro Villanueva Leal, juez de primera instancia en materia civil, quien ofreció una perspectiva que articuló la experiencia judicial con el análisis académico.
Durante su intervención, Villanueva Leal explicó que el propósito fundamental de su conferencia fue analizar los elementos del daño moral en relación con la libertad de expresión, así como identificar los matices constitucionales y convencionales que delimitan este derecho. Subrayó que, aunque se trata de una garantía reconocida tanto por la Constitución como por instrumentos internacionales, no es un derecho absoluto.
“El ejercicio de la libertad de expresión puede generar responsabilidad”, advirtió, particularmente en ámbitos como el periodismo y los medios de comunicación, donde la difusión de información puede afectar derechos de terceros. En este sentido, destacó la necesidad de encontrar un equilibrio entre la libre manifestación de ideas y la protección de la vida privada, el honor y la no discriminación.
Uno de los ejes centrales de su exposición fue la diferenciación entre los sujetos de protección jurídica. Explicó que no es lo mismo analizar la situación de un personaje público que la de un ciudadano privado. Entre ambos extremos, señaló, existen figuras con proyección pública, como los influencers, que también están sujetas a un escrutinio particular. Esta clasificación resulta clave para determinar los alcances de la protección constitucional y los límites de la crítica.
Asimismo, el juez destacó herramientas jurídicas fundamentales como el “reportaje neutro” y los estándares de “malicia efectiva”, criterios que permiten evaluar cuándo una expresión se encuentra protegida y cuándo puede constituir un acto ilícito. Desde esta perspectiva, subrayó la importancia de fortalecer la defensa jurídica de quienes ejercen el periodismo, evitando la imposición de restricciones indebidas o “leyes mordaza”.
El juez Villanueva Leal defendió la necesidad de un debate público abierto, robusto y plural. Incluso, señaló que las expresiones críticas o mordaces pueden estar protegidas constitucionalmente, ya que contribuyen al fortalecimiento del sistema democrático. “Este tipo de discursos nutren la vida democrática”, puntualizó, al destacar que la participación ciudadana requiere de espacios amplios de deliberación.
En paralelo, el ponente abordó los desafíos que plantea la era digital. Reconoció que las tecnologías de la información han transformado radicalmente la forma en que se ejerce la libertad de expresión. Redes sociales, plataformas digitales y nuevas herramientas como blockchain, contratos inteligentes y criptoactivos han ampliado las posibilidades de comunicación, pero también han generado problemáticas como la desinformación, el discurso de odio y nuevas formas de censura indirecta.
Ante este panorama, señaló que el derecho debe adaptarse a estos cambios, interpretando normas tradicionales en contextos completamente nuevos. En este sentido, hizo referencia a la necesidad de estudiar estos fenómenos desde la óptica de los llamados derechos de quinta generación, que abordan las implicaciones jurídicas de la tecnología en la vida contemporánea.
Dirigiéndose a los estudiantes, el doctor Villanueva Leal ofreció un mensaje enfático: la formación académica debe evolucionar hacia un compromiso permanente con el estudio del derecho. “Más que estudiantes, deben convertirse en estudiosos del derecho”, expresó, al subrayar que la libertad de expresión sigue siendo un campo en desarrollo, con amplias áreas de oportunidad para la investigación y el litigio.
Finalmente, el encuentro concluyó con una reflexión compartida: la libertad de expresión no sólo constituye un derecho individual, sino un elemento estructural de la democracia. Su protección efectiva requiere tanto de marcos legales sólidos como de una ciudadanía informada, crítica y responsable.
Atentamente
“Piensa y Trabaja”
“40 años de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara”
Zapopan, Jalisco, 26 de marzo de 2026