CUCSH impulsa programa integral de atención en duelo y salud mental con enfoque comunitario y preventivo
En el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH), en el marco del Programa de Atención en Duelo y Salud Mental impulsado por el Club de Docentes Estresados Anónimos (CLUDEA), se llevó a cabo una jornada dirigida a la comunidad universitaria con el objetivo de generar espacios de acompañamiento, escucha y reflexión en torno al bienestar emocional.
El evento contó con la participación de autoridades universitarias y especialistas en salud mental. En el presídium estuvieron presentes la doctora Dulce María Zúñiga Chávez, rectora del CUCSH; el doctor Jorge Montoya Carrasquilla, ponente invitado; el doctor Luis Miguel Sánchez Loyo, jefe del Departamento de Estudios en Lenguas Indígenas; y la maestra Clemencia Gutiérrez Camacho, integrante del comité organizador del CLUDEA.
Durante su intervención, la rectora Dulce María Zúñiga Chávez reflexionó sobre la experiencia humana del dolor y la manera en que las personas pueden aprender a convivir con él. Señaló que el dolor no es algo que se supere, sino una condición que se aprende a manejar, enfatizando que cada individuo decide cómo enfrentarlo: “arrastrado en el suelo llorando o de pie, avanzando hacia adelante, viviendo la vida un día a la vez”. Retomó la filosofía de grupos como Alcohólicos Anónimos al destacar la importancia de agradecer cada día y asumir la vida con conciencia y resiliencia.
Asimismo, reconoció la iniciativa del CLUDEA por la creación del primer “escuchadero” dentro del CUCSH, concebido como un espacio gratuito, confidencial y accesible para que cualquier integrante de la comunidad universitaria pueda expresar su estado emocional, ser escuchado y recibir contención. Subrayó que este espacio no pretende sustituir una terapia médica, sino ofrecer acompañamiento humano en momentos de necesidad.
La Rectora también realizó una crítica al contexto social contemporáneo, señalando que se vive en un sistema que prioriza la productividad a costa del bienestar individual, responsabilizando a las personas de su propia salud mientras las somete a dinámicas que generan desgaste. Indicó que este modelo fomenta el aislamiento al promover soluciones individuales a problemáticas colectivas, debilitando los vínculos humanos. En este sentido, calificó la estrategia del CLUDEA como “revolucionaria”, al buscar tejer redes de apoyo comunitarias que fortalezcan el acompañamiento y la solidaridad.
Por su parte, el doctor Luis Miguel Sánchez Loyo destacó la relevancia de abrir espacios de diálogo sobre el suicidio, un fenómeno que ha incrementado de manera sostenida en México desde la década de 1990, afectando principalmente a jóvenes entre 15 y 35 años. Señaló que más del 10% de las personas en entornos universitarios han tenido pensamientos relacionados con la muerte o han enfrentado situaciones cercanas al suicidio, lo que evidencia la urgencia de abordar el tema de manera responsable.
Advirtió que el silencio y la falta de herramientas para actuar generan parálisis social, impidiendo brindar apoyo adecuado a quienes lo necesitan y, en consecuencia, incrementando la vulnerabilidad tanto de quienes atraviesan estas situaciones como de quienes les rodean.
La maestra Clemencia Gutiérrez Camacho explicó que este programa surge de una necesidad real de acompañar, escuchar y generar condiciones de cuidado dentro de la comunidad universitaria. Indicó que la iniciativa se articula en torno al eje de los cuidados, colocando en el centro a las personas, sus procesos y su bienestar integral. Agradeció el respaldo institucional, especialmente el de la rectora, así como la labor del comité organizador que hizo posible la implementación del programa.
El eje central de la jornada fue la conferencia impartida por el doctor Jorge Montoya Carrasquilla, médico colombiano-español especializado en gerontología clínica, gerontopsiquiatría y tanatología, quien abordó el tema “Suicidio: prevención y posvención”.
El especialista explicó que su ponencia se centró en analizar tanto las estrategias actuales de prevención como aquellas que deben implementarse para reducir las tasas de suicidio, fenómeno que describió como una “epidemia” que ha afectado a millones de personas en el mundo durante décadas. En el caso de México, subrayó la urgencia de fortalecer acciones concretas.
Montoya Carrasquilla introdujo el concepto de posvención, es decir, las intervenciones dirigidas a las personas que enfrentan un duelo tras la pérdida de un ser querido por suicidio. Explicó que este tipo de duelo presenta características particulares que requieren estrategias específicas de acompañamiento.
Uno de los planteamientos centrales de su intervención fue la necesidad de abordar la raíz del problema en la infancia. Señaló que muchas personas que en la adolescencia o juventud toman la decisión de suicidarse tienen antecedentes de experiencias infantiles adversas que no fueron atendidas adecuadamente. En este sentido, hizo un llamado a “volver la mirada hacia la niñez” y trabajar de manera preventiva desde etapas tempranas.
En cuanto al desarrollo del concepto de muerte, explicó que los niños menores de 12 años no comprenden la muerte en términos definitivos, por lo que su percepción difiere de la de los adultos. A partir de esa edad, cuando se adquiere la noción de irreversibilidad, la ideación suicida adquiere un significado distinto y más preocupante, lo que exige un análisis contextual cuidadoso.
El especialista también propuso la implementación de herramientas innovadoras como el “inventario de pérdidas”, una especie de radiografía emocional que permitiría conocer las experiencias significativas de pérdida de los estudiantes antes de su ingreso a instituciones educativas. Esta herramienta, afirmó, facilitaría la detección temprana de factores de riesgo.
Asimismo, destacó la eficacia de los grupos de ayuda mutua y las narrativas personales como herramientas terapéuticas. Explicó que su modelo de atención al duelo se basa en la técnica narrativa, estructurada en tres momentos: antes, durante y después del evento de pérdida, lo que permite a las personas procesar sus experiencias de manera integral.
Montoya Carrasquilla celebró que instituciones como la Universidad de Guadalajara abran espacios para la tanatología, disciplina que, según señaló, enfrenta actualmente desafíos por la falta de consensos y regulación. Consideró que la academia tiene un papel fundamental en la consolidación de esta área del conocimiento.
Finalmente, dirigió un mensaje a la comunidad universitaria, exhortando a las personas a buscar ayuda ante cualquier situación de desánimo o sufrimiento emocional: “Siempre habrá alguien dispuesto a escuchar y acompañar”.
Con este tipo de eventos se reafirma la importancia de generar espacios institucionales de atención emocional dentro de las universidades, así como de fomentar una cultura de acompañamiento colectivo. La iniciativa del CLUDEA y el respaldo del CUCSH representan un avance significativo en la construcción de redes de apoyo que atiendan de manera integral los desafíos de la salud mental en el ámbito universitario.
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Zapopan, Jalisco, 05 de Mayo de 2026