Raymix en la UDG: música, identidad y libertad en un diálogo abierto con estudiantes
En el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH) de la UDG, el Colectivo Diverso UDG, en colaboración con la UNESCO, Naciones Unidas México y la FEU, organizaron un conversatorio que fue más allá de una simple charla: se convirtió en un espacio íntimo, honesto y necesario. Bajo el título Voces del Orgullo LGBTQ+, estudiantes y ponentes, entre ellos el artista Raymix, compartieron ideas, experiencias y reflexiones que giraron en torno al arte, la identidad y la libertad de ser.
Desde el inicio, el diálogo tomó un tono cercano. No hubo discursos rígidos, sino una conversación fluida en la que se planteó una idea central: la música es arte, y el arte es, ante todo, una forma de expresión. Los participantes coincidieron en que lo que un artista crea nace de lo que siente, incluso cuando ese sentir se expresa de forma romántica o abstracta. “La música está para cuando no alcanzan las palabras”, se destacó durante el encuentro.
En ese sentido, Raymix compartió su visión personal: no crea pensando en agradar, sino en expresar. Para él, lo que hace no está dirigido a complacer a alguien, sino a que alguien pueda sentirse acompañado por lo que escucha. Si su obra conecta y se vuelve popular, bien; si no, sigue cumpliendo su propósito como forma de expresión.
Uno de los momentos más significativos llegó cuando habló de su experiencia tras salir del clóset. Explicó que ese proceso transformó su manera de hacer música: dejó de escribir desde una lógica de género tradicional. “Ya no le canto a un ‘él’ o a una ‘ella’, simplemente expreso”, compartió, subrayando una postura más inclusiva y abierta que rompe con las etiquetas.
También abordó la presión social y cómo esta influye en la creación artística. Mencionó su canción Superstar, una pieza que, según explicó, no está pensada para ser un éxito comercial, sino una manifestación personal. “No me preocupo mucho por el mensaje ni a quién va dirigido; si la gente lo adopta, qué bueno, y si no, sigue siendo mío”, dijo.
El artista no evitó hablar de los retos personales. Recordó su etapa como estudiante de ingeniería aeronáutica, un entorno que describió como profundamente machista en su momento. Confesó que, al descubrir su orientación, optó por callarla, una decisión que hoy mira con cierta incomodidad. “Me hubiera gustado tener un colectivo, alguien que me dijera que los seres humanos somos complejos, que no todo es blanco o negro”, expresó.
Ese testimonio dio paso a uno de los mensajes más potentes del conversatorio: la invitación a vivir con autenticidad. Raymix animó a los estudiantes a permitirse sentir, a escuchar su cuerpo y su mente, y a expresarse libremente. “Somos una gama de colores”, resumió, arrancando asentimientos entre el público.
En un tono igualmente honesto, habló sobre su relación con la fama y la industria. Aseguró que no le preocupa demasiado la exposición de su vida personal ni encajar en los estándares mediáticos. Incluso se describió como alguien “no atractivo para los medios masivos”, una característica que, lejos de verlo como desventaja, considera una forma de protección.
“El éxito tiene que ser balance”, afirmó. Reconoció que, como artista, también es un producto y un negocio, pero dejó claro que antes está su persona. Habló de la importancia de poner límites, de cuidar la salud mental y de evitar caer en excesos que puedan llevar a adicciones, una realidad que acecha en el medio artístico. Para él, el éxito no se mide solo en fama o dinero, sino en bienestar y en las personas que eligen quedarse.
El cierre del conversatorio regresó a un punto clave: la educación. Raymix enfatizó que estudiar nunca es tiempo perdido. “El conocimiento es bellísimo, es enriquecedor y te lleva lejos”, dijo, destacando además el privilegio de poder acceder a la educación en México. Invitó a los jóvenes a aprovechar esa etapa y a entender que cambiar de rumbo también es válido.
Así, entre reflexiones personales, experiencias compartidas y un ambiente de respeto, el conversatorio dejó claro que estos espacios no solo informan: también acompañan, cuestionan y, sobre todo, abren puertas para que más voces puedan expresarse sin miedo.
Atentamente
“Piensa y Trabaja”
“40 años de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara”
Zapopan, Jalisco, 28 de abril de 2026